Bailando ante las cámaras: una colección de fotos de Dantza

Izurritea (ezpata dantza).

  • Donostia: Sala de exposiciones de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa, del 11 de enero al 6 de febrero de 2019.
  • Tafalla: Centro Cultural Tafalla, del 2 al 21 de febrero de 2019.
  • Zarautz: Photomuseum, del 12 de febrero al 19 de marzo de 2019.
  • Tolosa: Palacio de Aramburu, del 22 de marzo al 27 de abril de 2019.
  • Alkiza (Gipuzkoa): Centro de Interpretación Fagus Alkiza, del 13 de mayo al 30 de junio de 2019.
  • Oieregi (Navarra): Señorío de Bértiz, del 4 de julio al 25 de agosto de 2019.
  • Biarritz (Labort): La Gare du Midi, del 3 al 15 de septiembre de 2019.
  • Bayona (Labort): L'Atalante, del 28 de agosto al 30 de septiembre de 2019.

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Bailando ante las cámaras: resumen del proyecto

Dantza no es un filme al uso. Dantza nos cuenta una historia por medio de la danza. Esa historia transcurre en un pueblo, en un pueblo cualquiera del medio rural; de hecho, la historia podría transcurrir en cualquier pueblo del mundo. En ella se da cuenta de las relaciones entre el ser humano y el medio natural, y es también metáfora de la vida y de la lucha por la supervivencia, de tal manera que en el desarrollo de la película se recorre el ciclo desde la siembra de la semilla hasta la maduración del fruto, desde el nacimiento hasta la muerte, al mismo tiempo que nos habla también del trabajo, del amor y de la fiesta.

Las imágenes presentadas en esta exposición han sido dispuestas también según el curso de la historia que nos narra la película. Ahí tenemos, en las primeras fotografías, al chamán (ser andrógino: la diosa Sol, Amaterasu), improvisando su baile en la cueva en rogativa de lluvia, implorando al cielo el agua indispensable para que la tierra dé su fruto. A continuación vemos a la tierra despertar –como centro de la zinta dantza, ahí está el árbol que empieza a cubrirse de hojas, el árbol de la vida–; por su lado, los abominables seres que se acercan al mismo representan las plagas, los mosquitos y tábanos (ezpata dantza): tras su ataque, podemos ver el árbol replegado, y el fruto afectado en el suelo. Luego vendrá el fuego del que el labriego echará mano para hacer frente a la plaga (Bizkaiko erregelak), y a continuación los ritos funerarios (irradaka), donde podemos apreciar la forma de crómlech simbolizada por el corro de mujeres. Tras el invierno estallará la primavera, y el manzano se vestirá de coloridas flores, flores que al final del verano traerán su fruto (sagar dantza). Más adelante vemos el fruto ya recogido en el lagar, el trabajo, y el baile que los hombres realizan a su alrededor (almute dantza). De la manzana llegará la sidra, y todo el pueblo se reunirá en la plaza, de fiesta (soka dantza, galaiena, godalet dantza). Para terminar, en las dos últimas imágenes nos encontramos con el amor (Arratiako jota).


Las fotografías de esta exposición han sido obtenidas durante el rodaje de Dantza, película dirigida por Telmo Esnal (Txintxua Films, 2018). Cuando me invitaron a hacer fotos en las sesiones de rodaje, no sabía lo que me iba a encontrar, pues no conocía el mundo del cine desde dentro y no tenía idea de qué situaciones y oportunidades se me presentarían para hacer fotos en dichas sesiones. Pero cuando asistí a la primera, en cuanto comencé a disparar entre los claroscuros y el polvo que los dantzaris, descalzos ante las cámaras, levantaban de la tarima del caserío Igartubeiti, empezó a nacer en mí el proyecto fotográfico que presento por medio de la exposición.

Quisiera mencionar aquí a unas cuantas personas, en la medida en que son artífices de la belleza que se puede apreciar en las fotografías expuestas: para empezar, hay que decir que gran parte de las innovadoras coreografías de la película han corrido a cargo del grupo Argia, y en ese contexto hay que destacar, cómo no, a su alma mater Juan Antonio Urbeltz, quien ha investigado durante años sobre las danzas tradicionales vascas, investigaciones cuyos resultados se ven reflejados en la película y en la historia que la misma nos narra; por otro lado, tras el vestuario y el atrezo se encuentran el escultor Koldobika Jauregi y la directora artística de la película, Elena Cajaraville, a quienes debemos en gran medida la creación de la estética que apreciamos en la misma; finalmente, quiero mencionar no sólo al director del filme, sino también al director de fotografía, Javier Agirre, quien es también culpable de la creación de las imágenes que podemos ver en estas fotos.

Esta exposición ha contado con el apoyo de la productora Txintxua Films.

 Enero de 2019.

 

Amodioa, festa. Arratiako jota.